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Génesis capitulo 26

La Biblia de las Américas

Nueva Biblia de las Américas

Nueva Versión Internacional

Reina-Valera 1960

Biblia del Jubileo

1Y hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que fue en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. 2Y se le apareció el SEÑOR, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré; 3habita en esta tierra, y yo seré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré a Abraham tu padre: 4Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu simiente todas estas tierras; y todos los gentiles de la tierra serán benditos en tu simiente. 5Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi observancia, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. 6Habitó, pues, Isaac en Gerar. 7Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; por ventura, dijo, los varones del lugar me matarían por causa de Rebeca; porque era de hermoso aspecto. 8Y sucedió que, después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que jugaba con Rebeca su mujer. 9Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer; ¿cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió, porque dije: Por ventura moriré por causa de ella. 10Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. 11Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá. 12Y sembró Isaac en aquella tierra, y halló aquel año ciento por uno; y le bendijo el SEÑOR. 13Y el varón se engrandeció, y fue adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy grande; 14y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los filisteos le tuvieron envidia. 15Y todos los pozos que habían abierto, los siervos de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cerrado y llenado de tierra. 16Y dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más fuerte que nosotros te has hecho. 17E Isaac se fue de allí; y asentó sus tiendas en el valle de Gerar, y habitó allí. 18Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cerrado, muerto Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. 19Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas. 20Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra; por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. 21Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. 22Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora nos ha hecho ensanchar el SEÑOR y fructificaremos en la tierra. 23Y de allí subió a Beerseba. 24Y se le apareció el SEÑOR aquella noche, y dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, que yo soy contigo, y yo te bendeciré, y multiplicaré tu simiente por causa de Abraham mi siervo. 25Y edificó allí un altar, e invocó el nombre del SEÑOR, y tendió allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. 26Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército. 27Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me enviaste, que no estuviese con vosotros? 28Y ellos respondieron: Hemos visto que el SEÑOR es contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y tú, y haremos alianza contigo: 29Que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú ahora, bendito del SEÑOR. 30Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron. 31Y madrugaron por la mañana, y juraron el uno al otro; e Isaac los envió, y ellos se partieron de él en paz. 32Y en aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Agua hemos hallado. 33Y lo llamó Seba, por cuya causa el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este día. 34Y cuando Esaú fue de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri, el heteo, y a Basemat hija de Elón, el heteo: 35Y fueron amargura de espíritu a Isaac y a Rebeca.

¿Qué significa Génesis capitulo 26?

Génesis 26 se centra en cómo el Señor intentó tranquilizar a Isaac. Dios declaró que Su relación con Abrahán y sus bendiciones también iba a ser para Isaac. Dios se le apareció a Isaac no una vez, sino dos veces durante este capítulo. En ambos casos, el Señor le reafirmó y enfatizó las promesas del pacto que le había hecho a Abrahán y que ahora le estaba haciendo a Isaac.

Durante la mayor parte de este pasaje, no se menciona ni a Jacob ni a Esaú, y mucho menos a Rebeca. Es probable que la mayor parte de este capítulo se remonte hasta un tiempo antes del nacimiento de Jacob y Esaú. Isaac y Rebeca no tuvieron hijos durante 20 años, por lo que hubo mucho tiempo para que ocurrieran estos eventos (Génesis 25:20–26).

Entonces, una hambruna cayó sobre la tierra. De hecho, era un tipo de hambruna diferente de la que provocó que Abrahán se mudara a Egipto en Génesis 12. El Señor se le apareció a Isaac y le ordenó que no se mudara a Egipto, sino que se estableciera en Gerar, la región de los filisteos gobernada por el rey Abimelec (Génesis 26:1–5). Los eruditos no se ponen de acuerdo sobre si este es el mismo Abimelec al que Abrahán conoció durante los eventos de Génesis 20–21 o uno nuevo. Curiosamente, tanto el rey como el comandante del ejército tienen los mismos nombres que los que aparecieron durante el incidente con Abrahán (Génesis 21:22). Esto podría probar que, de hecho, eran los mismos hombres; o quizás podría significar simplemente que los padres les habían transmitido tanto sus nombres como sus cargos a sus hijos. Dado el tiempo que había pasado desde el encuentro con Abrahán, lo más probable es que este fuera un nuevo gobernante.

En cualquier caso, Isaac instaló a su numerosa casa en Gerar, en obediencia al Señor. Cuando algunos lugareños preguntaron por la hermosa esposa de Isaac, Rebeca, él inmediatamente siguió los pasos de su padre y les dijo que ella era su hermana, ya que tenía miedo de que lo mataran para arrebatársela. Isaac cometió el mismo error que su padre había cometido en dos ocasiones.

La mentira se expuso cuando el propio rey Abimelec descubrió a la pareja compartiendo una escena un poco más íntima de lo normal. El rey se puso furioso porque la mentira de Isaac podría haber provocado un castigo sobre todo el reino, tal y como lo había provocado Abrahán. Aún así, el rey decretó que todo el que dañara a Isaac o Rebeca sería asesinado. Dios demostró que protegería a Isaac tal y como lo había hecho con Abrahán, incluso cuando no confiara en Él (Génesis 26:6–11).

Luego, el Señor bendijo a Isaac haciendo que sus cosechas dieran cien veces más comida de lo normal, incluso durante una temporada de hambruna. De hecho, Isaac se volvió tan rico y poderoso que comenzaron a surgir viejas disputas sobre los derechos del agua en la región. Abimelec le dijo a Isaac que se alejara porque era "mucho más poderoso" que los filisteos (Génesis 26:12–16).

Una vez que se reasentó en una parte diferente de Gerar, Isaac continuó teniendo disputas con los lugareños debido a los pozos que está cavando para darles agua a sus rebaños. Finalmente, Isaac viajó a Berseba, un lugar al que Abrahán mismo le había puesto ese nombre durante Génesis 21. En Berseba, el Señor se le apareció nuevamente a Isaac, le ordenó que no tuviera miedo y renovó Sus promesas con Isaac, le dijo que iba estar con él, que lo bendeciría y multiplicaría su descendencia debido al amor que sentía por Abrahán (Génesis 26:17–24).

Isaac respondió adorándolo, construyó un altar y llamó al Señor. También levantó su tienda y les ordenó a sus siervos que comenzaran a cavar un pozo (Génesis 26:25).

Abimelec llegó para visitar a Isaac. Aunque sospechaba un poco al principio, Isaac aceptó la propuesta del rey de hacer un tratado de paz entre ellos. Para honrar ese tratado, Isaac nombró el pozo que sus siervos habían cavado con un término que significaba "juramento" (Génesis 26:26–33).

Finalmente, la historia da un salto grande hacia el futuro. Esaú se casó con dos mujeres cananeas e hititas. Esos matrimonios les hicieron la vida muy difícil a Isaac y a Rebeca, quizás porque Esaú no se casó con mujeres que pertenecían al pueblo de Abrahán (Génesis 26:34–35). Esta angustia, combinada con la clara preferencia que Rebeca sentía por Jacob (Génesis 25:28), se acabará convirtiendo en un infame acto de engaño, el cual ocurrirá durante el próximo capítulo.
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