Capítulo
Verso

Génesis 26:7

LBLA Y cuando los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, él dijo: Es mi hermana ; porque tenía temor de decir: Es mi mujer. Porque pensaba: no sea que los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues es de hermosa apariencia.
NBLA Cuando los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, Isaac dijo: “Es mi hermana”; porque tenía temor de decir: “Es mi mujer.” Porque pensaba: “no sea que los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues es de hermosa apariencia.”
NVI Y cuando la gente del lugar le preguntaba a Isaac acerca de su esposa, él respondía que ella era su hermana. Tan bella era Rebeca que Isaac tenía miedo de decir que era su esposa, pues pensaba que por causa de ella podrían matarlo.
RV1960 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.
JBS Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; por ventura, dijo, los varones del lugar me matarían por causa de Rebeca; porque era de hermoso aspecto.

¿Qué significa Génesis 26:7?

Isaac está siguiendo los pasos de Abrahán, tanto para bien como para mal. Tal y como ya lo hizo Abrahán, obedeció al Señor al establecerse en Gerar (Génesis 26:1–5). Como Abrahán, interactuará con un rey llamado Abimelec, en la tierra de los filisteos (Génesis 22:21–24). Y ahora, también como Abrahán, Isaac miente acerca de que su hermosa esposa era en realidad su hermana, por temor a que alguien lo matara para llevársela.

Esta situación es ligeramente diferente de lo que Abrahán hizo con Sara en Egipto (Génesis 12:10–20) y luego en Gerar (Génesis 20:1–18). Por un lado, Abrahán parecía haber planeado todo esto con antelación, y le pidió a Sara que participara en su mentira antes de contársela a otros. En segundo lugar, Sara, la esposa de Abrahán, era técnicamente su media hermana, lo que le daba a la mentira un pequeño brillo de veracidad.

Parece como si este versículo fuera lo primero que se le vino a Isaac a la cabeza cuando le preguntaron por su esposa. De hecho, es posible que Isaac hubiera tenido motivos reales para preocuparse por su seguridad. En su caso, sin embargo, Rebeca no era su hermana en absoluto (Génesis 22:20–23).

Curiosamente, ni Abrahán ni Isaac fueron condenados por su acción en el texto mismo; de hecho, Dios los protegió a ambos, junto con sus esposas. Esto podría ser difícil de entender, ya que las mentiras nunca nos llevan hacia buen puerto. Peor aún, esta mentira vino inmediatamente después de la promesa que Dios le había hecho en los versículos anteriores a Isaac y después de que lo hubiera bendecido. ¿Era esta estrategia, la cual parece haber sido transmitida de padre a hijo, una demostración de la falta de fe que había en sus corazones? En realidad, Dios había reiterado que las promesas que le hizo a Abrahán también se le aplicaban a Isaac personalmente (Génesis 26:3–4). Quizás Dios le estaba permitiendo a Isaac llegar a la conclusión de que su confianza en Dios también debía ser personal.
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