¿Qué significa Rut 1:9?
Noemí deja que sus nueras la acompañen desde su hogar en Moab (Rut 1:1–7). Sin embargo, parece que cuanto más se acerca a Belén, más se da cuenta que las viudas moabitas no van a tener nada en Israel. Noemí no cree que su vida en Israel vaya a ser fácil. No tiene ningún pariente cercano que la reciba. No puede reclamar la propiedad de la tierra de su marido. Ya no está en edad de tener hijos, así que no tiene ninguna posibilidad de volver a casarse. La vida será difícil, pero regresará a casa y la hambruna habrá terminado (Rut 1:6).Esto significa que las dos jóvenes moabitas tendrán una vida aún más difícil. La ley mosaica incluye estipulaciones para proteger a los forasteros y a las viudas (Éxodo 22:21–24; Deuteronomio 14:28–29; 24:19–22). Ahora bien, la misma existencia de esas leyes da a entender con qué frecuencia se infligían penurias e injusticias a esas personas. La única posibilidad que tienen de subsistir es espigar: seguir a los trabajadores contratados y recoger los restos de grano y fruta que van quedando. Sin embargo, los trabajadores son muy eficientes, y no habrá mucho que recoger. Además, mientras estén en los campos, serán vulnerables a los ataques de los propios trabajadores.
Y si Noemí muere mientras están en Israel, la situación de ambas será aún peor.
Noemí está inmersa en la depresión, pero aun así puede pensar en lo que es mejor para Orfa y Rut. Ellas deberían quedarse en Moab. De hecho, deberían volver con sus familias biológicas. Sus padres pueden arreglar matrimonios con hombres moabitas. Pueden tener sus familias y adorar a sus dioses. Podrán estar tranquilas. Descansarán de la peregrinación, del miedo y de la inseguridad de la comida. Después de todo, ¿qué hombre israelita querría casarse con una moabita? Fueron las moabitas las que sedujeron a los hombres israelitas para que se alejaran de sus esposas y de su Dios cuando los israelitas llegaron a establecerse en la Tierra Prometida (Números 25:1–9). Sólo los hijos de Noemí querrían casarse con ellas, y ella ya no tiene edad de tener hijos (Rut 1:10–13).
Aunque Noemí está resentida con Dios por la pérdida de su marido y sus hijos (Rut 1:20–21), cuando llega el momento de bendecir a las mujeres que ama, Dios es todo lo que ella tiene. Hay algo en el corazón de Noemí más profundo que el resentimiento, y tanto Orfa como Rut lo habrían visto. Probablemente era diferente de las mujeres moabitas que ellas conocían. Su Dios era ciertamente diferente de los ídolos de los moabitas.
Orfa, con lágrimas en los ojos, finalmente acepta marcharse. A diferencia del mundo actual, estas despedidas normalmente eran permanentes; una vez que las mujeres se iban a una nueva vida, no tenían motivos para esperar volver a verse. Rut, sin embargo, quiere todo lo que Noemí tiene (Rut 1:14–17).