Verso

Rut capitulo 4

La Biblia de las Américas

Nueva Biblia de las Américas

Nueva Versión Internacional

Reina-Valera 1960

Biblia del Jubileo

1Y Booz subió a la puerta y se sentó allí: y he aquí pasaba aquel redentor del cual Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino, y se sentó. 2Entonces él tomó diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron. 3Y dijo al redentor: Una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec, vendió Noemí, la que volvió del campo de Moab; 4y yo decidí hacértelo saber, y decirte que las tomes delante de los que están aquí sentados, y delante de los ancianos de mi pueblo. Si hubieres de redimir, redime; y si no quisieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él otro respondió: Yo redimiré. 5Entonces replicó Booz: El mismo día que tomares las tierras de mano de Noemí, tomarás también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que levantes el nombre del muerto sobre su posesión. 6Y respondió el redentor: No puedo redimir a mi provecho; porque por ventura echaría a perder mi heredad; redime tú, yo te traspaso mi derecho, porque yo no podré redimir. 7Había ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redención o contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y éste era el testimonio en Israel. 8Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y diciendo esto descalzó su zapato. 9Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros seréis hoy testigos de como tomo todas las cosas que fueron de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón, de mano de Noemí. 10Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para que yo levante el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se pierda de entre sus hermanos y de la puerta (o congregación) de su lugar. Vosotros seréis hoy testigos. 11Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. El SEÑOR haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales dos edificaron la casa de Israel; y seas ilustre en Efrata, y tengas nombradía en Belén; 12tu casa sea como la casa de Fares, al que Tamar dio a luz a Judá, de la simiente que el SEÑOR te diere de esta joven. 13Y así Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; y luego que entró a ella, el SEÑOR le dio que concibiese y diese a luz un hijo. 14Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea el SEÑOR, que hizo que no te faltase redentor hoy, cuyo nombre será nombrado en Israel. 15El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama, le ha dado a luz; y ella te vale más que siete hijos. 16Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. 17Y las vecinas le pusieron nombre diciendo: a Noemí ha nacido un hijo; y le llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David. 18Y éstas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón; 19y Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab; 20y Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón; 21Y Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed; 22y Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

¿Qué significa Rut capitulo 4?

Cuando Noemí y Rut llegaron a Belén, no tenían nada. El marido de Noemí, Elimelec, había muerto, al igual que sus dos hijos, incluido Majlón, el marido de Rut (Rut 1:1–5). Para Noemí, su esperanza era que Rut volviera a casarse y encontrara "reposo", es decir, seguridad en su lugar (Rut 1:9). Rut quiere que Noemí tenga un heredero para su marido y sus hijos. Después de espigar durante dos meses en los campos de un respetable propietario de tierras Ilamado Booz, ambas mujeres creen encontrar una solución (Rut 2).

Rut le ha propuesto matrimonio a Booz, como era el deseo de Noemí. Sin embargo, se atrevió a pedir una condición muy especial: que Booz comprara las tierras de Noemí y le diera un heredero. Este niño volvería a heredar la tierra que se había comprado a nombre del marido de Noemí. Booz ya estaba maravillado con Rut. Ella había abandonado a su familia moabita, su identidad y sus dioses para cuidar de Noemí. Ahora, ella renuncia a la oportunidad de casarse con un hombre más joven, rico o pobre, aunque esté enamorada, por el bienestar y el honor de Noemí. Booz acepta de buena gana (Rut 3).

No obstante, primero Booz debe llegar a un acuerdo con un pariente más cercano, que es la siguiente persona con derecho legal a dar un heredero a Noemí. Se dirige a la entrada de la ciudad, espera a que pase el hombre y le pide que se siente. Allí es donde los ancianos de la ciudad dictaminan o son testigos de transacciones comerciales y legales. Cuando Booz le ofrece la tierra, el hombre acepta de inmediato. Pero cuando Booz le propone casarse con Rut y ceder la tierra al heredero de otro hombre, el hombre se niega. Comprar tierras en el primer año después de haber terminado una hambruna ya es bastante arriesgado; si más adelante tuviera que regalárselas a un muchacho que no fuera de su familia, se expondría a la ruina. Además, la mujer es moabita (Deuteronomio 23:3–6) y podría desacreditar a la familia (Rut 4:1–6).

Booz y el pariente más cercano concluyen su transacción legal. El hombre retira oficialmente su derecho y Booz compra las tierras de Noemí. Anuncia su matrimonio con Rut y declara que tiene intención de darle un heredero en nombre del difunto marido de Rut (Rut 4:7–10).

Los ancianos y el pueblo se reúnen para presenciar el acto y juran como testigos. Después bendicen a Booz, a Rut y a sus futuros hijos. Quedan gratamente sorprendidos por el corazón bondadoso de Rut y el comportamiento noble de Booz. El pueblo los compara con las mujeres y los hombres del pasado que engrandecieron a la nación de Israel y a la tribu de Judá (Rut 4:11–12).

Dios bendice tanto al honorable Booz como a Rut. Él permite que Rut le dé un hijo a Noemí. Las mujeres de la ciudad alaban a Dios y a Rut. Noemí está muy feliz. El narrador nos revela que este hijo, Obed, es mucho más que un niño muy deseado o un propietario de tierras en Belén: se convertirá en el abuelo del rey David (Rut 4:13–17).

Para resaltar la importancia de estos acontecimientos, el autor presenta la genealogía del gran rey de Israel, David. Esta descendencia comienza con Fares, uno de los hijos gemelos que nació después de que Tamar se atribuyera sus derechos legales engañando a su suegro para que se casara por levirato (Génesis 38). Pasa por Nasón, el jefe de la tribu de Judá durante el éxodo (Números 2:3). Dos generaciones después aparece Booz, que aceptó el levirato con Rut. Y termina con David, el más grande rey de Israel (Rut 4:18–22). Para los judíos, esto era suficientemente milagroso. Para los creyentes cristianos de hoy, es la prueba de que Rut, una moabita, es antepasada de Jesús el Mesías (Mateo 1:5–16; Lucas 3:23–32).
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