¿Qué significa Rut capitulo 4?
Cuando Noemí y Rut llegaron a Belén, no tenían nada. El marido de Noemí, Elimelec, había muerto, al igual que sus dos hijos, incluido Majlón, el marido de Rut (Rut 1:1–5). Para Noemí, su esperanza era que Rut volviera a casarse y encontrara "reposo", es decir, seguridad en su lugar (Rut 1:9). Rut quiere que Noemí tenga un heredero para su marido y sus hijos. Después de espigar durante dos meses en los campos de un respetable propietario de tierras Ilamado Booz, ambas mujeres creen encontrar una solución (Rut 2).Rut le ha propuesto matrimonio a Booz, como era el deseo de Noemí. Sin embargo, se atrevió a pedir una condición muy especial: que Booz comprara las tierras de Noemí y le diera un heredero. Este niño volvería a heredar la tierra que se había comprado a nombre del marido de Noemí. Booz ya estaba maravillado con Rut. Ella había abandonado a su familia moabita, su identidad y sus dioses para cuidar de Noemí. Ahora, ella renuncia a la oportunidad de casarse con un hombre más joven, rico o pobre, aunque esté enamorada, por el bienestar y el honor de Noemí. Booz acepta de buena gana (Rut 3).
No obstante, primero Booz debe llegar a un acuerdo con un pariente más cercano, que es la siguiente persona con derecho legal a dar un heredero a Noemí. Se dirige a la entrada de la ciudad, espera a que pase el hombre y le pide que se siente. Allí es donde los ancianos de la ciudad dictaminan o son testigos de transacciones comerciales y legales. Cuando Booz le ofrece la tierra, el hombre acepta de inmediato. Pero cuando Booz le propone casarse con Rut y ceder la tierra al heredero de otro hombre, el hombre se niega. Comprar tierras en el primer año después de haber terminado una hambruna ya es bastante arriesgado; si más adelante tuviera que regalárselas a un muchacho que no fuera de su familia, se expondría a la ruina. Además, la mujer es moabita (Deuteronomio 23:3–6) y podría desacreditar a la familia (Rut 4:1–6).
Booz y el pariente más cercano concluyen su transacción legal. El hombre retira oficialmente su derecho y Booz compra las tierras de Noemí. Anuncia su matrimonio con Rut y declara que tiene intención de darle un heredero en nombre del difunto marido de Rut (Rut 4:7–10).
Los ancianos y el pueblo se reúnen para presenciar el acto y juran como testigos. Después bendicen a Booz, a Rut y a sus futuros hijos. Quedan gratamente sorprendidos por el corazón bondadoso de Rut y el comportamiento noble de Booz. El pueblo los compara con las mujeres y los hombres del pasado que engrandecieron a la nación de Israel y a la tribu de Judá (Rut 4:11–12).
Dios bendice tanto al honorable Booz como a Rut. Él permite que Rut le dé un hijo a Noemí. Las mujeres de la ciudad alaban a Dios y a Rut. Noemí está muy feliz. El narrador nos revela que este hijo, Obed, es mucho más que un niño muy deseado o un propietario de tierras en Belén: se convertirá en el abuelo del rey David (Rut 4:13–17).
Para resaltar la importancia de estos acontecimientos, el autor presenta la genealogía del gran rey de Israel, David. Esta descendencia comienza con Fares, uno de los hijos gemelos que nació después de que Tamar se atribuyera sus derechos legales engañando a su suegro para que se casara por levirato (Génesis 38). Pasa por Nasón, el jefe de la tribu de Judá durante el éxodo (Números 2:3). Dos generaciones después aparece Booz, que aceptó el levirato con Rut. Y termina con David, el más grande rey de Israel (Rut 4:18–22). Para los judíos, esto era suficientemente milagroso. Para los creyentes cristianos de hoy, es la prueba de que Rut, una moabita, es antepasada de Jesús el Mesías (Mateo 1:5–16; Lucas 3:23–32).