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Verso

Mateo capitulo 6

La Biblia de las Américas

19No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban ; 20sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; 21porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. 22 La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! 24Nadie puede servir a dos señores ; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 25 Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? 27¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida ? 28Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis ? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; 29pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. 30Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe ? 31Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” 32Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. 33Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.
Nueva Biblia de las Américas

Nueva Versión Internacional

Reina-Valera 1960

Biblia del Jubileo

¿Qué significa Mateo capitulo 6?

Mateo 6 es el segundo capítulo de los tres que contienen el relato de Mateo del Sermón del Monte de Jesús. Este pasaje es uno de los pocos capítulos en los evangelios en los que solo habla Cristo. Uno de los temas principales de la enseñanza de Jesús hasta ahora ha sido la manera en que Dios el Padre se preocupa por los corazones de Su pueblo, no solo por sus acciones externas. Los pensamientos y las actitudes pueden ser pecados tanto como las palabras y los hechos. Aquí, Jesús amplía esto, señalando que incluso las "buenas obras" deben estar motivadas por la sinceridad para ser verdaderamente justas. Aparentar piedad para ganarse la alabanza de los demás no es algo que sea del agrado de Dios.

Cristo explica estas ideas usando varios ejemplos. Primero, él dice que no se debe tocar la trompeta cuando les demos a los más necesitados. Aparentemente, en esa época, algunos daban sus ofrendas en sinagogas y calles en ciertos momentos para hacerlos coincidir con los toques de trompeta del templo. Esto asegurara que las multitudes los vieran dando y los elogiarían por su generosidad. Jesús dice que esas personas son hipócritas, y que ya han recibido toda la recompensa que querían recibir. De hecho, ¡Jesús le dice a la multitud que una mano ni siquiera debe darse cuenta de que la otra mano está dando el dinero! La idea que quiere compartir es que la caridad debe usarse para darle gloria a Dios (Mateo 5:16), no al dador. Dios el Padre lo verá y recompensará a aquellos y aquellas que dan con humildad y sinceridad (Mateo 6:1–4).

A continuación, Jesús nos advierte que no seamos hipócritas durante la oración. Quizás Jesús estaba nombrando imágenes de conocidos líderes religiosos que oraban en voz alta en público para que todos los vieran y los escucharan. Jesús les dice a Sus oyentes que oren a puertas cerradas donde nadie más pueda oírlos; deben confiar en que su Padre los escuchará y los recompensará. Jesús no estaba diciendo que orar en público estaba mal. En cambio, Jesús estaba centrándose en la motivación del corazón: la oración legítima no debe convertirse en una mera actuación frente a otras personas. Aquellos que oran para impresionar a otros no pueden agradar a Dios (Mateo 6:5–6).

Igualmente, Jesús añade que está mal orar como los paganos lo hacen cuando les oran a sus ídolos repitiendo frases sin pensar una y otra vez. Usar balbuceos, cánticos sin sentido o repeticiones robóticas no significa que sea más probable que Dios escuche o esté de acuerdo; simplemente significa que el que ora está usando palabras vacías en lugar de hablar sinceramente con Dios. Las palabras, en sí mismas, tampoco son hechizos mágicos que tienen que ser "correctos" (Romanos 8:26). La oración sincera significa confiar en que Dios sabe lo que necesitamos y nosotros nos comunicamos en consecuencia (Mateo 6:7–8).

Jesús nos ofrece un modelo simple de oración para que Su pueblo lo siga. Este ejemplo se conoce en la actualidad como el Padrenuestro, aunque Jesús no estaba orando en ese momento. Esto debe entenderse como un esquema que sirve para enseñarles a los creyentes a cómo orar y explicarles cuáles son las motivaciones correctas a la hora de orar. Primero, debemos dirigirnos a Dios como nuestro Padre, declarando Su santidad y pidiéndole que cumpla Sus planes en la Tierra. Luego, Jesús pide por nuestros alimentos diarios, el perdón de los pecados y la liberación de la tentación y el mal. Al final, Jesús pide por el perdón de Dios y promete que nosotros perdonaremos a los demás también (Mateo 6:9–13).

Cristo luego enfatiza la manera en que el perdón debe reflejarse en la vida de un creyente que haya nacido de nuevo. Esto es fácil de malinterpretar cuando se saca de contexto. Lo que se quiere decir aquí es que se espera que aquellos que hayan sido perdonados por Dios aprecien ese perdón. Esa apreciación debería inspirar una actitud de perdón hacia otras personas, algo de lo que Jesús hablará mucho más durante Sus parábolas posteriores (Mateo 18:23–35). En este momento, Jesús está sugiriendo que cuando una persona no aprecia el perdón, no puede perdonar a otras personas (Mateo 6:14–15).

Después de compartir un modelo de oración, Jesús vuelve a hablar sobre los hipócritas que realizan actos religiosos para que los demás se fijen en ellos. Cuando estas personas están ayunando, no se visten bien y caminan con tristeza todo el día para que todos sepan lo espirituales que están siendo. Al final, esa es toda la recompensa que obtendrán. En cambio, Jesús dice que ayunemos por Dios en lugar de para que nos vean los demás. Por eso, debemos lavarnos la cara y vestirnos bien, no debemos decírselo a todo el mundo. Dios lo verá y nos recompensará (Mateo 6:16–18).

Jesús luego vuelve a hablar sobre el tema del dinero y los corazones de Sus oyentes. Los creyentes fieles no deben acumular dinero y posesiones en la Tierra. Las cosas materiales, incluido el dinero, son cosas temporales y difíciles de conservar. La idea que está compartiendo no es que la riqueza en sí misma sea mala; lo que es peligroso es priorizar las cosas materiales más que la piedad. Por lo tanto, lo que es mejor es acumular "tesoros" en el cielo; esto significa tomar las decisiones correctas por el hecho de mostrarle una devoción sincera a Dios. La manera en que una persona invierte su tesoro, su tiempo, dinero y emociones, nos muestra cuáles son sus verdaderas prioridades (Mateo 6: 19–21).

Los que viven solo por el dinero vivirán vidas cegadas por sus propias tinieblas. Por lo tanto, debemos elegir, dice Jesús entre Dios y el dinero. Dios y el dinero son dos amos diferentes, si le servimos a uno, no le podremos servir bien al otro. Es imposible servirle a los dos (Mateo 6:22–24).

Finalmente, Jesús les habla a los que tienen muy poco o nada de dinero, y les dice que no vivan angustiados por sus necesidades básicas. Aunque no sepan con qué dinero podrán comer o vestirse. Dios el Padre alimenta a los pájaros y viste a los lirios, y Su pueblo es mucho más valioso que los pájaros y las flores. Preocuparse por las cosas no nos ayuda en nada. Los creyentes deben buscar el reino de Dios y Su justicia primero. Por lo tanto, esa debe ser nuestra preocupación, y debemos confiar en él para que nos proporcione todo lo que realmente necesitamos. Debemos dejar que el mañana se preocupe por el mañana y confiar en Dios para que nos ayude con los problemas de hoy (Mateo 6:25–34).
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