¿Qué significa Apocalipsis capitulo 21?
Desde la mitad del capítulo 3 de Génesis hasta los acontecimientos que se nos describieron en Apocalipsis 20, la Tierra habrá sufrido la presencia del pecado y la muerte. Al final del capítulo 20, Juan ve a Dios imponiendo Su juicio final y definitivo sobre Satanás, durante el cual arrojará toda la maldad del mundo al lago de fuego. En ese momento, la creación finalmente será librada de toda la maldad que mora en ella, y la Tierra será renovada y restaurada.Después del juicio del gran trono blanco del capítulo 20, Juan ve un cielo y una tierra nuevos. Los eruditos debaten sobre si esto significa que toda la creación será destruida y rehecha, o que Dios renovará la creación actual. La terminología que se utiliza en este pasaje parece sugerir que Dios renovará la creación en lugar de rehacerla por completo. Juan ve la nueva ciudad de Jerusalén descendiendo sobre la Tierra, y muchas voces comienzan a celebrar el hecho de que Dios y los seres humanos habrán restaurado la relación que siempre debió haber entre ellos. En particular, Juan escucha la voz del trono que declara el fin del sufrimiento, el dolor y la muerte por el resto de la eternidad. Sin embargo, Juan también escucha que tanto el pecado como aquellos que lo eligieron en lugar de haber elegido a Dios, están condenados a la "segunda muerte" del infierno (Apocalipsis 21:1–8).
Juan intenta describir la Nueva Jerusalén de una manera que se pueda entender, usando materiales preciosos como el oro y el jaspe, pero los asocia con propiedades que esos materiales normalmente no tienen. El oro, por ejemplo, normalmente no es "transparente", y tampoco lo es el jaspe. Juan se está esforzando para describir lo que está viendo. En la actualidad, por ejemplo, si una persona dijera que vio humo que parecía "plomo transparente", las personas que lo escucharan decir eso se darían cuenta de que en realidad esa persona estaría mezclando dos ideas que no tienen nada que ver la una con la otra para describir la misma situación. Aquí, Juan hace algo similar mientras se esfuerza por describir algo que parece ser indescriptible (Apocalipsis 21:9–21).
Juan también señala que no habrá un templo en esta nueva ciudad porque no habrá necesidad de que lo haya. Los templos, los sacerdotes y los rituales fueron necesarios cuando las personas estaban de alguna manera separados de Dios. Sin embargo, cuando dos personas hablan cara a cara no necesitan usar teléfonos ni cartas. Por tanto, las personas que viven disfrutando de una comunión directa con Dios no necesitarán construir un templo. Esta descripción también vuelve a enfatizar la perfecta santidad que caracterizará a la Nueva Jerusalén, y el hecho de que solo las personas que pongan su fe en Cristo vivirán dentro (Apocalipsis 21:22–27). Apocalipsis 22 es el capítulo final del Nuevo Testamento, en el que Juan terminará de describir la Nueva Jerusalén y compartirá unas palabras finales para las personas que lean este libro.