¿Qué significa Apocalipsis capitulo 9?
La revelación que Jesús le ha mostrado a Juan le permitió ser testigo de la manera en que Dios enjuiciará la Tierra, simbolizado primero con la apertura de los siete sellos, y ahora con el toque de siete trompetas. El capítulo 8 nos describió el último sello, el cual inauguró el juicio de las trompetas. Los primeros cuatro provocaron una destrucción catastrófica de árboles, hierba, mares, agua dulce e incluso de luz natural. Aun así, los versículos anteriores nos advirtieron que los juicios que todavía quedaban por venir serían mucho peores.El capítulo 9 comienza con el toque de trompeta del quinto ángel. Juan observa una "estrella" que cae sobre la Tierra, a la que inmediatamente se le da una llave. Claramente, esta estrella no es un cuerpo astral literal, sino una persona. Debido a otras declaraciones que aparecen en las Escrituras (Isaías 14:12), lo más probable es que se trate de Satanás. Es importante destacar que Satanás recibe esta llave para acceder al pozo del abismo, por lo tanto, él no tiene ni el poder ni la autoridad para poseerla. Este abismo es el reino de confinamiento donde morarán muchos demonios, y Satanás lo abrirá para liberar a una horda de criaturas que tendrán una misión específica: atormentar únicamente a las personas que no crean, aunque no podrán matarlos. Más bien, tal y como los escorpiones, estos seres, los cuales se parecen a las langostas, causarán un dolor agonizante e inevitable durante cinco meses (Apocalipsis 9:1–6).
Aunque se describen brevemente como si fueran "langostas", estas criaturas demoníacas no son exactamente langostas, por así decirlo. Juan los describe como si fueran caballos de guerra, lo cual es de esperarse ya que las cabezas de las langostas y la de los caballos tienen, en cierta manera, una forma similar. Además, estas criaturas parecen llevar coronas, ya sea una pieza literal de joyería o una banda de color dorado en la cabeza. Juan dice que tienen cabello de mujer, dientes de león, armadura de hierro y alas atronadoras. Algunos sugieren que Juan está intentando describir algo así como un helicóptero moderno. El líder de estas criaturas tiene nombres en hebreo y griego, y todos ellos significan "el Destructor" (Apocalipsis 9:8–11).
El final del capítulo 8 nos advirtió que los últimos tres juicios de las trompetas serían mucho peores que los primeros cuatro. Después del toque de la sexta trompeta, se oye una voz desde el altar en el cielo. La voz ordena que se liberen a cuatro ángeles de una prisión ubicada en el río Éufrates. Puesto que los ángeles de Dios viven en libertad, esto quiere decir que estos seres son en realidad ángeles caídos, demonios, los cuales tendrán una misión muy específica que cumplir bajo la orden y la soberanía de Dios. Su propósito será matar a un tercio de la población que quede en la Tierra. Los cuatro ángeles parecen liderar a un ejército enorme; Juan incluso nos da un número específico: doscientos millones de tropas. La descripción que hace Juan de su "visión" aquí nuevamente nos hace especular sobre si lo que Juan vio fue en realidad algún tipo de equipo militar moderno o algo parecido. Finalmente, el ejército mata a un tercio de la humanidad con el humo y el fuego que salen de sus bocas (Apocalipsis 9:12–19).
La Biblia habla a menudo de la terquedad y la desobediencia de la humanidad. Las cosas que Dios hará durante los últimos tiempos, en cierto modo, tienen el propósito de dejar claro que esa es, en esencia, la naturaleza de ser humano. A pesar de los terribles juicios que se avecinan, la humanidad en general seguirá negándose a arrepentirse y acercarse a Dios con fe. Este pasaje hace referencia a la idolatría, posiblemente en un sentido literal y metafórico, y también utiliza una palabra griega que implica el consumo de drogas. Lamentablemente, incluso cuando el poder y la profecía de Dios se manifiesten en toda su plenitud, la mayoría de las personas seguirán negándose a apartarse del pecado y someterse a su Creador (Apocalipsis 9:20–21).