Verso

Apocalipsis capitulo 18

La Biblia de las Américas

4Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas; 5porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades. 6Pagadle tal como ella ha pagado, y devolvedle doble según sus obras; en la copa que ella ha preparado, preparad el doble para ella. 7Cuanto ella se glorificó a sí misma y vivió sensualmente, así dadle tormento y duelo, porque dice en su corazón: “YO estoy SENTADA como REINA, Y NO SOY VIUDA y nunca veré duelo.” 8Por eso, en un solo día, vendrán sus plagas: muerte, duelo y hambre, y será quemada con fuego ; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso. 9Y los reyes de la tierra que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente con ella, llorarán y se lamentarán por ella cuando vean el humo de su incendio, 10mirando de pie desde lejos por causa del temor de su tormento, y diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte!, porque en una hora ha llegado tu juicio.” 11Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías : 12cargamentos de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlata ; toda clase de maderas olorosas y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro y mármol; 13y canela, especias aromáticas, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos y vidas humanas. 14Y el fruto que tanto has anhelado se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado de ti, y nunca más las hallarán. 15Los mercaderes de estas cosas que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejos a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose, 16diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlata, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas !, 17porque en una hora ha sido arrasada tanta riqueza.” Y todos los capitanes, pasajeros y marineros, y todos los que viven del mar, se pararon a lo lejos, 18y al ver el humo de su incendio gritaban, diciendo: “¿Qué ciudad es semejante a la gran ciudad ?” 19Y echaron polvo sobre sus cabezas, y gritaban, llorando y lamentándose, diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezas !, porque en una hora ha sido asolada.” 20Regocíjate sobre ella, cielo, y también vosotros, santos, apóstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio por vosotros contra ella.
Nueva Biblia de las Américas

Nueva Versión Internacional

Reina-Valera 1960

Biblia del Jubileo

1Y después de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia, y la tierra fue alumbrada de su gloria; 2y clamó con fortaleza a alta voz, diciendo: Caída es, caída es Babilonia la grande, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave sucia y aborrecible. 3Porque todas los gentiles han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella; y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 4Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas; 5porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. 6Tornadle a dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella os dio a beber, dadle a beber doblado. 7Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no veré llanto. 8Por lo cual en un día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará. 9Y la llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio, 10Estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio! 11Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella; porque ninguno compra más sus mercaderías: 12La mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino finísimo, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de bronce, y de hierro, y de mármol; 13y canela, y olores, y ungüentos, e incienso, y vino, y aceite, y flor de harina, y trigo, y bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de cuerpos y almas de hombres. 14Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado; y de aquí en adelante ya no hallarás mas estas cosas. 15Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido por ella, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando, 16Y diciendo: ¡Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino finísimo, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas! 17Porque, ¡en una hora han sido desoladas tantas riquezas! Y todo patrón, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos; 18y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Cuál era semejante a esta gran ciudad? 19Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en el mar se habían enriquecido de sus riquezas: que en una hora ha sido desolada! 20Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha juzgado vuestra causa sobre ella. 21Y un fuerte ángel tomó una piedra como una gran muela de molino, y la echó en el mar, diciendo: Con tanto ímpetu será derribada Babilonia, aquella gran ciudad, y nunca jamás será hallada. 22Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y voz de muela no será más en ti oído; 23y luz de lámpara no alumbrará más en ti; y voz de esposo y de esposa no será más oída en ti: cuyos mercaderes eran príncipes de la tierra: en cuyas hechicerías todos los gentiles han errado. 24Y en ella es hallada la sangre de profetas y de santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

¿Qué significa Apocalipsis capitulo 18?

En el capítulo anterior, se utilizó la palabra "Babilonia" para hacer referencia a algún tipo de corrupción religiosa o espiritual. Esta "Babilonia religiosa" fue tolerada y manipulada por los líderes del mundo durante un tiempo, pero al final fue destruida (Apocalipsis 17). En la visión de Juan, los líderes del mundo parecen no verse afectados por la destrucción de esta Babilonia espiritual. Es muy probable que la Babilonia sea destruida durante la mitad de la tribulación, cuando el Anticristo y el Falso Profeta se entregarán completamente a todo tipo de blasfemias e idolatrías (Apocalipsis 13).

Durante el capítulo 18, la visión de Juan pasa a describirnos la caída de una "Babilonia" ligeramente diferente. En este contexto, el término Babilonia se refiere a algún tipo de entidad política y económica. Probablemente también sea una ciudad literal (una que quizás no tendrá ese nombre exacto) que surgirá durante el fin de los tiempos. En realidad, es muy común usar la capital de un país para hacer referencia a una cultura, un gobierno o incluso una religión. En este capítulo, el término "Babilonia" se usa de esa manera. La "caída" que se nos describe aquí probablemente ocurrirá cerca del final de la tribulación, probablemente como resultado de los terribles juicios de las copas que leímos durante el capítulo 16.

Un ángel proclama la destrucción de Babilonia, haciendo hincapié en lo malvada que era. Tal y como ocurre con otras Escrituras, el concepto de la "inmoralidad sexual" parece tener un doble sentido aquí. La Biblia a menudo usa el pecado sexual como metáfora para hablar de la idolatría y otras formas de religión falsas. Durante los últimos tiempos, la ciudad-nación de Babilonia, no solo será un centro de comercio y poder, sino también un centro de pecado y sensualidad (Apocalipsis 18:1–3).

Juan escucha otra voz que diciendo que "su pueblo huya de la ciudad". Lo cual es muy similar a la advertencia que Lot recibió en el Antiguo Testamento con el fin de que evacuara Sodoma antes de que llegara el juicio de Dios (Génesis 19:12–13). Dios no solo quiere que "Su pueblo" evite ser atrapado en los pecados de Babilonia, sino que les advierte que se aproxima un juicio tangible del que tienen que huir lo antes posible. Los pecados de Babilonia son enormes, y el juicio de Dios será del mismo calibre. Este juicio ocurrirá de manera repentina, tal y como se puede leer aquí y durante los versículos posteriores (Apocalipsis 18:4–8).

Durante el capítulo anterior, vimos que la "Babilonia religiosa" había sido destruida, pero los líderes del mundo no se lamentaron en absoluto. Aquí, sin embargo, la caída de Babilonia como economía provoca un gran dolor en todos los líderes mundiales, quienes verán, probablemente tanto literal como figurativamente, el humo de su destrucción, y se mantendrán alejados con la esperanza de evitar que eso mismo les ocurra a ellos mismos. Una vez más, el hecho de que esta destrucción ocurra en un instante es un punto clave de la visión de Juan (Apocalipsis 18:9–10).

Junto con los líderes políticos, los líderes que manejan la economía del mundo también se lamentarán debido a la caída de Babilonia. Este pasaje enumera muchos de los bienes más preciados del mundo antiguo. El objetivo aquí no es presentarnos un inventario literal de los productos que habrá en Babilonia, sino simbolizar su enorme y extensa riqueza. En algún momento durante el transcurso del fin de los tiempos, Babilonia pasará de ser escandalosamente rica y poderosa a estar desolada más rápido de lo que nadie hubiera creído posible (Apocalipsis 18:11–20).

Juan también ve a un ángel arrojando una gran piedra de molino en el mar. Las piedras de molino de esa época estaban hechas de roca dura, como el basalto. Una piedra de molino común podía tener 45 cm de diámetro, 10 cm de espesor, y pesar más de 45 kg. Sin embargo, esta piedra de molino es enorme. Algunas piedras de molino eran tan grandes que tenían que empujarlas usando animales de carga, ya que podían llegar a pesar miles de libras/kilogramos. Esta roca cayendo sobre el océano nos recuerda también a la manera en que Babilonia fue destruida en un instante. Una vez sea destruida, todas sus actividades cesarán por completo, lo cual servirá como venganza de toda la persecución y los asesinatos que el pueblo de Dios habrá sufrido hasta ese momento (Apocalipsis 18:21–24).

Los capítulos 17 y 18 nos describen todo lo que ocurre durante la tribulación debido a los juicios de los sellos, las trompetas y las copas. El capítulo 19 retoma una descripción cronológica que incluye el fin de la tribulación y el regreso terrenal de Jesucristo.
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