¿Qué significa Apocalipsis capitulo 18?
En el capítulo anterior, se utilizó la palabra "Babilonia" para hacer referencia a algún tipo de corrupción religiosa o espiritual. Esta "Babilonia religiosa" fue tolerada y manipulada por los líderes del mundo durante un tiempo, pero al final fue destruida (Apocalipsis 17). En la visión de Juan, los líderes del mundo parecen no verse afectados por la destrucción de esta Babilonia espiritual. Es muy probable que la Babilonia sea destruida durante la mitad de la tribulación, cuando el Anticristo y el Falso Profeta se entregarán completamente a todo tipo de blasfemias e idolatrías (Apocalipsis 13).Durante el capítulo 18, la visión de Juan pasa a describirnos la caída de una "Babilonia" ligeramente diferente. En este contexto, el término Babilonia se refiere a algún tipo de entidad política y económica. Probablemente también sea una ciudad literal (una que quizás no tendrá ese nombre exacto) que surgirá durante el fin de los tiempos. En realidad, es muy común usar la capital de un país para hacer referencia a una cultura, un gobierno o incluso una religión. En este capítulo, el término "Babilonia" se usa de esa manera. La "caída" que se nos describe aquí probablemente ocurrirá cerca del final de la tribulación, probablemente como resultado de los terribles juicios de las copas que leímos durante el capítulo 16.
Un ángel proclama la destrucción de Babilonia, haciendo hincapié en lo malvada que era. Tal y como ocurre con otras Escrituras, el concepto de la "inmoralidad sexual" parece tener un doble sentido aquí. La Biblia a menudo usa el pecado sexual como metáfora para hablar de la idolatría y otras formas de religión falsas. Durante los últimos tiempos, la ciudad-nación de Babilonia, no solo será un centro de comercio y poder, sino también un centro de pecado y sensualidad (Apocalipsis 18:1–3).
Juan escucha otra voz que diciendo que "su pueblo huya de la ciudad". Lo cual es muy similar a la advertencia que Lot recibió en el Antiguo Testamento con el fin de que evacuara Sodoma antes de que llegara el juicio de Dios (Génesis 19:12–13). Dios no solo quiere que "Su pueblo" evite ser atrapado en los pecados de Babilonia, sino que les advierte que se aproxima un juicio tangible del que tienen que huir lo antes posible. Los pecados de Babilonia son enormes, y el juicio de Dios será del mismo calibre. Este juicio ocurrirá de manera repentina, tal y como se puede leer aquí y durante los versículos posteriores (Apocalipsis 18:4–8).
Durante el capítulo anterior, vimos que la "Babilonia religiosa" había sido destruida, pero los líderes del mundo no se lamentaron en absoluto. Aquí, sin embargo, la caída de Babilonia como economía provoca un gran dolor en todos los líderes mundiales, quienes verán, probablemente tanto literal como figurativamente, el humo de su destrucción, y se mantendrán alejados con la esperanza de evitar que eso mismo les ocurra a ellos mismos. Una vez más, el hecho de que esta destrucción ocurra en un instante es un punto clave de la visión de Juan (Apocalipsis 18:9–10).
Junto con los líderes políticos, los líderes que manejan la economía del mundo también se lamentarán debido a la caída de Babilonia. Este pasaje enumera muchos de los bienes más preciados del mundo antiguo. El objetivo aquí no es presentarnos un inventario literal de los productos que habrá en Babilonia, sino simbolizar su enorme y extensa riqueza. En algún momento durante el transcurso del fin de los tiempos, Babilonia pasará de ser escandalosamente rica y poderosa a estar desolada más rápido de lo que nadie hubiera creído posible (Apocalipsis 18:11–20).
Juan también ve a un ángel arrojando una gran piedra de molino en el mar. Las piedras de molino de esa época estaban hechas de roca dura, como el basalto. Una piedra de molino común podía tener 45 cm de diámetro, 10 cm de espesor, y pesar más de 45 kg. Sin embargo, esta piedra de molino es enorme. Algunas piedras de molino eran tan grandes que tenían que empujarlas usando animales de carga, ya que podían llegar a pesar miles de libras/kilogramos. Esta roca cayendo sobre el océano nos recuerda también a la manera en que Babilonia fue destruida en un instante. Una vez sea destruida, todas sus actividades cesarán por completo, lo cual servirá como venganza de toda la persecución y los asesinatos que el pueblo de Dios habrá sufrido hasta ese momento (Apocalipsis 18:21–24).
Los capítulos 17 y 18 nos describen todo lo que ocurre durante la tribulación debido a los juicios de los sellos, las trompetas y las copas. El capítulo 19 retoma una descripción cronológica que incluye el fin de la tribulación y el regreso terrenal de Jesucristo.