¿Qué significa Apocalipsis capitulo 20?
Durante los capítulos anteriores, Juan nos describió la visión que tuvo acerca de los juicios finales que Dios impondrá sobre la Tierra, durante los que derrotará al Anticristo y al Falso Profeta en el Armagedón. Después de ese conflicto, estos dos testaferros satánicos serán arrojados al lago de fuego. Este capítulo nos revela lo que ocurrirá con el Diablo después de todo esto.Juan ve a un ángel que ata a Satanás con una gran cadena y lo confina en el abismo sin fondo durante mil años. Durante este tiempo, parece que a Satanás no se le permitirá tener ningún tipo de influencia sobre el mundo. Dios ata a Satanás y lo libera al final de estos mil años supuestamente para demostrar que la humanidad es desesperadamente malvada, ya que incluso después de haber vivido mil años de paz, algunas personas seguirán optando por rechazar a Dios, tal y como lo veremos más adelante en este capítulo. Durante este tiempo, las personas que alcanzaron la salvación durante la tribulación volverán a la vida, lo cual representa la primera resurrección (Apocalipsis 20:1–6).
La liberación de Satanás al final de los mil años provoca una rebelión, lo cual demuestra que el ser humano es obstinado y orgulloso a la hora de rechazar a Dios. Incluso después de diez siglos de paz y justicia, y siendo guiados por Cristo mismo, habrá mucha gente que estará dispuesta a seguir a Satanás, y habrá tantos "como granos de arena en los mares de la Tierra". Una vez más, las personas que se opondrán a Dios serán derrotadas rotundamente; esta vez, sin embargo, Satanás será arrojado para siempre al lago de fuego. Por lo tanto, ya no habrá escapatoria, y el Diablo será castigado para siempre (Apocalipsis 20:7–11).
Después de la derrota y el castigo final de Satanás, el resto de la humanidad resucitará, específicamente los incrédulos, quienes volverán a la vida durante la segunda resurrección. Después de su resurrección, tendrán que estar presentes durante el juicio del gran trono blanco, un símbolo de pureza y justicia. A diferencia del trono de arco iris que fue descrito durante los capítulos anteriores, este parece ser más serio y solemne. Las personas que murieron en Cristo serán juzgadas en base a la vida de Cristo, no a la suya propia. Esas son las personas cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (Juan 3:16–18). En cambio, aquí, durante el juicio ante el gran trono blanco, los incrédulos serán juzgados por sus propias obras, lo cual provocará que sean condenados (Romanos 6:23). Por tanto, todas las personas que no siguieron a Cristo serán enviadas al lago de fuego (Apocalipsis 20:11–15).
En este momento del Apocalipsis, la victoria sobre la muerte y el mal se habrá completado. Todo daño, mal y pecado habrá sido castigado. Todas las personas que siguieron a Dios habrán sido restauradas y rescatadas. Satanás se habrá ido para siempre, y todos los males del mundo por fin se habrán corregido. Durante los próximos capítulos, Juan presencia la eternidad que los creyentes compartirán junto a Cristo.