¿Qué significa Apocalipsis 21:27?
Aunque las puertas de la Nueva Jerusalén siempre estarán abiertas, no habrá ni un solo rastro de maldad que pueda entrar en la ciudad, no habrá ningún tipo de inmundicia que pueda atravesar las puertas y estropear el ambiente puro e inmaculado que habrá en la ciudad. ¡Seguramente esto le causó una gran alegría al apóstol Juan! Muchas de las ciudades que había visitado en la región mediterránea permitían que sus calles se convirtieran en basureros y alcantarillas abiertas. Los callejones traseros eran asquerosos y olían fatal. La inmundicia ceremonial tenía la intención de simbolizar la suciedad moral de las personas. Sin embargo, en la Nueva Jerusalén no habrá nada de eso.Por tanto, la Nueva Jerusalén será inaccesible para los criminales, los mentirosos y los idólatras. Las personas que practican el fraude y el engaño serán desterrados para siempre de la hermosa y deslumbrante ciudad de Dios. De hecho, tal y como se explicó en los versículos anteriores, todo pecado y maldad habrá sido completamente derrotado y desterrado al infierno en este punto de la historia (Apocalipsis 20:10–15). Tal y como lo señala Apocalipsis 21:8, los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, las personas inmorales, los hechiceros, los idólatras y los mentirosos pasarán la eternidad en el lago de fuego, y solo las personas cuyos nombres hayan sido registrados en el libro de la vida del Cordero serán bienvenidos en la Nueva Jerusalén. De todas las referencias que se hacen sobre el libro de la vida en Apocalipsis (Apocalipsis 3:5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27), 21:27 esta es la única que se refiere al libro de la vida llamándolo "el libro de la vida del Cordero".