Capítulo
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Verso

Romanos 9:8

LBLA Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.
NBLA Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.
NVI En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa.
RV1960 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.
JBS Quiere decir: No los que son hijos de la carne, son los hijos de Dios; sino los que son hijos de la promesa, éstos son contados en la generación.

¿Qué significa Romanos 9:8?

Ningún israelita habría estado en desacuerdo con el ejemplo de Pablo en el versículo anterior. Allí, Pablo señaló que no todos los hijos de Abrahán estaban incluidos en la línea de las promesas que Dios le dio a Israel; solo se incluyeron aquellos que vinieron a través de Isaac. Entonces, aunque la promesa ciertamente se les dio a los descendientes de Abrahán, no fue una promesa para absolutamente todos sus descendientes.

Ahora, sin embargo, Pablo llega al punto clave de su ilustración: no es suficiente simplemente nacer "de la carne" en Israel. Los hijos de la promesa son los que se cuentan como descendencia. Ellos son los que son verdaderamente Israel y heredarán las promesas que Dios les dio a Abrahán, Isaac y Jacob. Pablo se basará en este argumento para describir la diferencia que existe entre estos dos grupos.

Esto es paralelo a algunas declaraciones similares que Jesús mismo hizo, quien señaló que ser un verdadero "hijo", no es una cuestión de biología, sino un asunto del Espíritu: nuestro estado espiritual y la relación que tenemos con Dios (Juan 8:36–39).
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