Verso
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Apocalipsis 19:10

LBLA Entonces caí a sus pies para adorarle. Y me dijo : No hagas eso ; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús ; adora a Dios. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
NBLA Entonces caí a sus pies para adorarlo. Y me dijo: “No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús; adora a Dios. El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”
NVI Me postré a sus pies para adorarlo. Pero él me dijo: «¡No, cuidado! Soy un siervo como tú y como tus hermanos que se mantienen fieles al testimonio de Jesús. ¡Adora solo a Dios! El testimonio de Jesús es el espíritu que inspira la profecía».
RV1960 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
JBS Y yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira que no lo hagas; yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús; adora a Dios, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

¿Qué significa Apocalipsis 19:10?

Juan se quedó atónito ante toda la alabanza celestial (Apocalipsis 19:1–5) y la gloriosa cena de bodas del cordero que estaba presenciando. Debido a que estaba abrumado, Juan se desplomó, dispuesto a adorar al ángel que le reveló todas esas cosas. Sin embargo, el ángel inmediatamente le dijo que no lo hiciera, y le explicó que él también era un siervo de Dios. Al igual que los seres humanos, los ángeles son seres creados. Jesús, por otro lado, creó todas las cosas, tanto en el cielo o como en la Tierra, "en él fue creado todo lo que hay en los cielos y en la tierra, todo lo visible y lo invisible; tronos, poderes, principados, o autoridades, todo fue creado por medio de él y para él" (Colosenses 1:16). Juan 1:3 dice esto acerca de Jesús: "por ella [la Palabra, Jesús] fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho".

Todo esto nos plantea algunas preguntas difíciles. Al ser creyente judío, Juan habría sabido que solo Dios se merece nuestra adoración. Su respuesta aquí, entonces, nos plantea la pregunta de por qué respondió como lo hizo. Algunos especulan que Juan, en ese momento, se confundió sinceramente pensando que el ángel era Jesús, o que Juan simplemente se sintió abrumado y cometió un error.

Esta reacción del ángel nos demuestra además que Jesús estaba más que dispuesto a reclamar Su divinidad durante Su ministerio terrenal. Aunque este ángel se negó a que Juan le adorara, Jesús no lo hizo, sino que lo aceptó como si fuera algo legítimo (Mateo 14:33; 28:9; Juan 9:37–38; 20:28–29).
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