¿Qué significa 1 Juan capitulo 3?
En el capítulo 3, Juan analiza más a fondo la importancia de ser hijos de Dios y cómo vivir en consecuencia (3:1–10). Una implicación importante de ser hijos de Dios es que debemos amarnos los unos a los otros (3:11–24).1 Juan 3:1–10 se puede dividir en dos secciones principales. Los versículos que van del 1 al 3 se centran en el amor de Dios y en cómo ese amor provoca que los creyentes se conviertan en hijos de Dios. La segunda sección comienza en el versículo 4, donde dice: "todo aquel que comete pecado, quebranta también la ley…" El versículo 6 dice: "todo aquel que permanece en él, no peca." En otras palabras, las personas que están en comunión con Dios no pueden seguir pecando deliberadamente sin mostrar señales de arrepentimiento. Cuando un creyente alcanza la salvación, se vuelve consciente de que siempre tiene que acercarse a Dios para pedirle perdón y restaurar su relación con Cristo (1 Juan 1:9–10).
La segunda sección principal del capítulo 3 se encuentra en los versículos que van del 11 al 24, donde Juan habla sobre la importancia del amor que debe existir entre los creyentes (1 Juan 3:11). Este pasaje consta de tres partes principales. Los versículos que van del 11 al 15 se centran en el amor que los creyentes deben sentir los unos por los otros. Los versículos que van de 16 al 18 nos describen cómo debemos amarnos los unos a los otros a través de nuestras acciones. Los versículos que van del 19 al 24 analizan si nuestro corazón nos condena o no lo hace. 1 Juan 3:21 dice: "amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios". Cuando hemos confesado nuestros pecados y permanecemos en Cristo, podemos pedirle cualquier cosa y la recibiremos, siempre y cuando forme parte de Su voluntad (1 Juan 3:22).
Durante los dos últimos versículos, Juan también nos recuerda algo importante: el amor que debemos sentir hacia Dios a través de Jesús, y la importancia de amarnos los unos a los otros, lo cual es muy similar al Gran Mandamiento que Jesús comparte en Mateo 22:37–40.
Estos versículos también resaltan la Trinidad de Dios. Juan menciona a Dios dos veces en el versículo 24, a Su Hijo Jesucristo en el versículo 23 y al Espíritu en el versículo 24. Las tres personas de la Deidad triuna son distintas, pero sirven en perfecta comunión como el único Dios verdadero.