Verso
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Malaquías 3:8

LBLA ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “¿En qué te hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas.
NBLA “¿Robará el hombre a Dios? Pues ustedes Me están robando. Pero dicen: ‘¿En qué Te hemos robado?’ En los diezmos y en las ofrendas.
NVI »¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! »Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?” »En los diezmos y en las ofrendas.
RV1960 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
JBS ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y diréis: ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y las ofrendas.

¿Qué significa Malaquías 3:8?

La pregunta que plantea Malaquías pretende ser una expresión de conmoción y repugnancia. Es una pregunta retórica, que presupone una respuesta negativa. Sin embargo, esto es exactamente lo que Israel ha estado haciendo. Robar a una persona no sólo es inmoral, sino que es una muestra de desprecio. El robo presupone un cierto poder, o al menos una debilidad en la persona que está siendo robada. Como es típico en el diálogo de Malaquías, Israel se pregunta si han cometido este delito.

En este caso, el "robo" consiste en que Israel retiene los diezmos exigidos por la Ley de Moisés (Levítico 27:30). La profecía de Malaquías está estructurada en varias fases, que van y vienen sobre los mismos temas. Este versículo forma parte del quinto "oráculo" de Malaquías. Su reflejo es el segundo oráculo, que se encuentra en Malaquías 1:6–7. Allí se critica a los sacerdotes de Israel por traer ofrendas indignas e inmundas. Ahora, se reprocha a Israel por traer ofrendas demasiado pequeñas. El pueblo está reteniendo de Dios lo que Él les ha dicho que den.

La referencia al robo es clave para entender la perspectiva de Dios sobre este pecado. A Israel no se le acusa de ser tacaño o de falta de amor. Se les acusa de robar a Dios. Eso implica tomar algo que pertenece a otra persona. Dios ve claramente este diezmo como algo que le pertenece a Él, no a Israel. Retenerlo es robar aquello sobre lo cual Israel no tiene derecho a poseer.

Es muy importante recordar que este versículo, y la acusación, están en el contexto de la ley del Antiguo Testamento. Esto forma parte del pacto entre la nación de Israel y Dios. El diezmo no es una ley universal, eterna, que se aplique a todas las personas en todos los tiempos. El requisito, las bendiciones y las maldiciones de esta norma son exclusivamente entre Israel y Dios.
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