¿Qué significa Malaquías 3:2?
La queja de Israel sobre el juicio de Dios (Malaquías 2:17) es cortoplacista. Y lo que es peor, es hipócrita. El juicio de Dios es poderoso y se aplica a todas las personas, no sólo a "otras personas", como Israel aparentemente piensa. Este versículo plantea una pregunta retórica sobre quién, entre los hombres, puede resistir el juicio de Dios. Por supuesto, la respuesta es que nadie puede.Aquí se utilizan dos analogías para describir el juicio de Dios. Los metales preciosos se refinan con fuego. Materiales como el oro y la plata se funden, pero no arden, a temperaturas donde otros materiales arderían en llamas. El calentamiento de estos metales destruye las impurezas, dejando sólo la aleación pura. Por esta razón, con frecuencia el juicio de Dios se simboliza mediante el fuego (Malaquías 4:1).
Varias traducciones del término hebreo bo'rit mekabbesim incluyen todas la misma idea básica: limpieza. La referencia es a una forma de lejía, o potasa, un jabón sumamente fuerte. Es el tipo de material que se utiliza para disolver las impurezas y blanquear la ropa. De la misma manera que el fuego del refinador quita lo impuro y destruye lo indeseable, este "jabón de lavandería" elimina las manchas.
El versículo 3 recordará a los lectores que la primera prioridad de Dios para la purificación será el sacerdocio (Malaquías 2:3–4).