¿Qué significa Judas 1:3?
Judas quería escribirles sobre algo en particular, pero al final no pudo hacerlo. Al principio, su intención era abordar asuntos relacionados con la salvación. En cambio, se vio obligado a decirles a sus lectores que trataran de luchar "ardientemente" por la fe: las verdades que los apóstoles les habían comunicado a los creyentes. ¿Qué es los provocó ese cambio de opinión? La respuesta es la inspiración divina: el acto por el cual el Espíritu Santo guiaba a los escritores de las Escrituras para escribir solo lo que Él quería que escribieran.En 2 Pedro 1:21, Pedro nos explica que las Escrituras no surgen de los hombres, sino de lo que el Espíritu Santo quería que dijeran. El Espíritu Santo supervisó la escritura de la Biblia con el fin de que no se añadiera algo más allá de Su voluntad. 2 Timoteo 3:16 nos asegura que "toda la Escritura es inspirada por Dios".
Guiado por el Espíritu Santo, Judas escribió esta carta para animar a sus lectores a defender "ardientemente" la fe que los apóstoles les habían enseñado. Los aspectos más fundamentales de estas enseñanzas estaban claros, y por eso Judas dice que luchen por "la fe que una vez fue dada a los santos" (Judas 1:3), porque Dios ya se los había revelado. Los apóstatas intentaban quitarles o añadirles cosas a esas enseñanzas, pero al hacerlo estaban corrompiendo la Palabra pura de Dios. Las cartas y los libros que se escribieron después del ministerio de Jesús apoyaron y nos explicaron esas verdades, pero no hubo ningún cambio legítimo en la fe.
Pablo nos enseña algo similar a lo que Judas está intentando enseñarnos en este pasaje. Tal y como lo hacía Judas, Pablo valoraba muchísimo la fe. Mientas se encontraba de camino a Jerusalén, sin saber todas las persecuciones que le esperaban allí, Pablo convocó a los líderes de la iglesia de Éfeso para que se reunieran con él en Mileto. En Mileto, Pablo les dijo a los líderes que cuando había ministrado en Éfeso había predicado fielmente, pero les advirtió que pronto surgirían falsos maestros de entre ellos. Esos "lobos rapaces" (Hechos 20:29) distorsionarían la verdad para "arrastrar tras de sí a los discípulos" (Hechos 20:30).
Más tarde, cerca del final de su vida, Pablo animó a Timoteo, un joven pastor, a guardar lo que había oído de él y centrarse en la sana enseñanza (2 Timoteo 1:13). Pablo también le ordenó a Timoteo que siguiera firme en la fe: "lo que has oído de mí ante muchos testigos, encárgaselo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (2 Timoteo 2:2). Al final de su vida, Pablo dijo que los hombres infieles no tolerarían la sana enseñanza, sino que atraerían a falsos maestros (2 Timoteo 4:3–4). Además, cuando Pablo estaba punto de ser ejecutado por la fe, dijo: "he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7).